Recorta un poema
Trae unos cuantos textos que no tengan nada que ver entre sí. Recórtalos en pedazos, quédate con los que te digan algo y pégalos en un poema que nadie escribió solo.
Un poema collage es una forma de poesía encontrada (found poetry): cada palabra viene de otro sitio. Recortas palabras y frases de periódicos, revistas, cartas o manuales, las esparces sobre la mesa y las mueves hasta que algunas empiezan a hablar entre ellas. Cada recorte guarda una huella de su origen, una tipografía, un papel, un tono de voz, y parte de la gracia está en oír cómo se encuentran esas voces.
La idea es antigua. En 1920, Tristan Tzara escribió una receta para hacer un poema dadaísta: recortar las palabras de un artículo de periódico, meterlas en una bolsa, agitarla suavemente y copiarlas en el orden en que salen. Aquí tienes más voz de la que Tzara daba a sus lectores. Las tijeras cortan al azar, pero tú decides qué pedazos se quedan y dónde van.
En mis talleres, como facilitador, suelo llevar tijeras, pegamento y un montón de revistas y periódicos viejos. También funciona muy bien en grupo, cuando varias personas recortan del mismo montón y construyen juntas un único poema. Pero para una prueba digital rápida, o para un taller online, esta pequeña mesa puede ser un gran punto de partida.
1 Trae algunos textos
Pega al menos dos textos, y hasta diez: una receta, el parte del tiempo, una carta, el dorso de una caja de cereales. Cuanto más distintos, mejor. Cada uno se convertirá en recortes con su propia tipografía y su propio papel.
Tus textos se quedan en tu navegador. No se sube ni se guarda nada.
2 Pégalo
Coge los recortes y suéltalos en la hoja. Solo lo que está en la hoja forma parte de tu poema; el resto puede quedarse en la mesa. Con el teclado, mueve el recorte seleccionado con las flechas.